UN PERRO EXTRAÑO

cuantica

De seguir así la cosa

no va a quedar nada

entero en casa.

 

Mi cachorro Toto muerde

muebles, cables, zapatillas.

Encuentro astillas en el suelo

hijas del vértice de una mesita

de formica.

 

Todo se rompe.

Como la luz que

se mete toda

por las ranuras de la ventana.

 

De seguir así la cosa

tendré, por fin, que aceptar

que las muelas que se caen

las células que mueren

son la mordida de un perro

que no se ve.

Porque alguien muerde:

debe ser un perro

enorme

invisible

inevitable.

 

 

 

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